The Kiffness convierte la Sala Apolo en un laboratorio de alegría colectiva, gatos y electrónica

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La noche en que The Kiffness regresó a Barcelona, la Sala Apolo volvió a confirmar por qué es una de las salas con mayor diversidad cultural de la ciudad. El proyecto del sudafricano David Scott ofreció un show lleno de memes y melodías que aunaron ingenio, cultura digital y a la música como motor único para unir desconocidos, independientemente de su edad o su procedencia. Esto mismo dijo el antes productor y músico de jazz al poco de comenzar el show: “Todo esto comenzó poco despues de ser cancelado por manifestarme respecto a determinados hechos y posturas políticas, y en plena pandemia, cuando todo parecía venirse abajo, decidí coger algunos de los elementos que más unen a las personas: los animales, la música y los memes. Lo junté todo, hice mi primer tema a las dos de la madrugada, y fue ahí justo donde empezó toda esta aventura”.

The Kiffness en Apolo 2, Barcelona – Cristinamvet

No era la primera vez que The Kiffness pisaba Barcelona, y eso se notaba desde antes de que se apagasen las luces. En su última visita a la ciudad, en una sala más pequeña y con un público todavía en fase de descubrimiento, ya había dejado la sensación de que su propuesta tenía algo especial: una mezcla de electrónica accesible, humor cercano y para todos los públicos – destacó una vez más la presencia de niños en la sala, siendo una parte considerable del público – y una cercanía poco habitual en proyectos nacidos en internet. Y es que, en la mayoría de ocasiones, los memes quedan enterrados en otra multitud de memes sin humanizar a las personas que hay detrás de ellos. Aquella vez fue una sorpresa; esta, en cambio, fue una confirmación.

La Apolo 2 presentaba pues un público diverso en edad y procedencia, algo poco común en shows de electrónica. Había seguidores veteranos, llegados desde la época en la que Scott compartía versiones y experimentos en redes, y también curiosos que habían descubierto su música a través de vídeos virales y colaboraciones de lo más random (de hecho, pocos días antes en el show de Valencia éste contó como estrella invitada con el protagonista del meme de la playa del que nacería el tema “Coca Cola”, uno de los más virales del artista), todo ello con la misma expectativa: pasarlo bien.

Parte del display de The Kiffness – Cristinamvet

Armado con un teclado de lo más minimal, algunos instrumentos y un único acompañante que iba proyectando los videos al tiempo que se iban interpretando, Scott fue construyendo los temas en tiempo real, jugando con capas, silencios y algun solo de trompeta. Cada tema funcionaba como una pequeña historia, a la vez que eran un gag en sí mismos.

Uno de los grandes aciertos del concierto fue el equilibrio entre lo festivo y lo musical. El humor servía como puerta de entrada para que incluso los momentos más experimentales resultaran cercanos, inlcuso a un público infantil. Las pantallas, los momentos cómplices de Scott y las reacciones espontáneas del propio artista ante la respuesta del público reforzaban esa sensación de estar viviendo algo mucho más único. De hecho, el mismo hizo referencia a cómo fue construyendo el proyecto de directo, y cómo enfocaba la relación con el público: “Viendo la popularidad que estaba tomando el asunto, me dieron tres meses para armar un show y presentarlo en una gira mundial, de la cual muchas fechas ya estaban sold out. Fue emocionante y aterrador al mismo tiempo, y sin duda la ayuda de Shaun -el acompañante del directo- fue clave”.

Este concierto en Apolo formaba parte de una gira más amplia, el “Vote for pets World Tour” con la que The Kiffness está recorriendo varias ciudades europeas y consolidando su estatus como artista capaz de trasladar el espíritu de internet al escenario sin perder un gramo de autenticidad. En cada parada, según se percibe, el directo se adapta ligeramente al contexto, demostrando que no se trata de un espectáculo cerrado, sino de una experiencia viva.

El tramo final fue de nuevo sencillo pero efectivo. No hubo grandes artificios, efectos especiales ni una gran producción; no hicieron falta. Cuando las luces se encendieron al final del show, sólo quedó agradecer a los presentes e invitar a los que habían colaborado con alguna pieza de merch a quedarse para un meet and greet, que consolidó aún más la cercanía del evento. Con todo lo anterior, quedó claro que The Kiffness ya no es solo un fenómeno viral ni una curiosidad musical: su paso por Barcelona confirmó que su propuesta ha encontrado un espacio sólido en el circuito de salas y festivales, y que su relación con la ciudad sigue creciendo.

xCristinax

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